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Contribuciones al estudio de las organizaciones públicas uruguayas - Carlos Petrella
- Contribuciones al estudio de las organizaciones públicas uruguayas - Carlos Petrella
- 01 EL PLANTEO DE UNA INVESTIGACION MAYOR
- 02 Valores nacionales que se han identificado
- 03 PROBLEMAS CULTURALES Y SISTEMICOS EMERGENTES
- 04 EL MODELO BUROCRATICO URUGUAYO VIGENTE
- 05 LA PERCEPCION DE ASPECTOS TECNOLOGICOS
- 05 El comportamiento “CONDICIONADO” de los agentes
- 06 EL IMPACTO AMORTIGUADOR DEL PARADIGMA REDUCCIONISTA
- 07 LO QUE SE PUEDE ESPERAR EN ESTA SITUACION
- 08 REFERENCIAS BIBLIOGRAFICAS
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02 Valores nacionales que se han identificado
Considerando los modelos de comportamiento vigentes, se han identificado algunos valores nacionales generales como la reafirmación de la democracia, la solidaridad y la transparencia; junto con aspectos más relacionados con el funcionamiento del aparato estatal asociados con la profesionalidad, la calidad y la eficiencia. Se ha identificado además un modelo burocrático administrativo muy asentado, con sus valores típicos asociados. De manera puntual pero no por ello menos relevante, se ha identificado la capacidad de integrar que tiene la sociedad uruguaya. Una capacidad que ha permitido generar históricamente una cultura nacional muy homogénea a nivel general, que también ha operado de manera provechosa cuando se trata de aumentar la cohesión dentro de las organizaciones, sobre todo en el área pública. No menos interesante (y sistémicamente nivelador respecto de lo anteriormente mencionado) es la idea de libertad organizacional y personal asociada con la autonomía, que ha tenido paradójicamente un efecto fragmentador en las organizaciones nacionales.
También importan algunos valores relacionados con el comportamiento dentro de las grandes organizaciones para comprender las dificultades que se generan al querer desarrollar cambios de estructuras, procesos o conductas. Las raíces culturales del conservadurismo local no son analizadas en oportunidad de plantear las razones por las que se mantienen a ultranza determinadas formas de funcionamiento, sin ajustarlas a las nuevas realidades. La inconveniencia manifiesta de liderar internamente algunos cambios, sobre todo en las organizaciones del Estado es notoria. Involucrarse en procesos de cambio radicales, puede afectar las carreras funcionales, no siempre para bien de los propios funcionarios. Paradójicamente, distinguirse en el desarrollo de una tarea puede ser contraproducente. El peso del “igualitarismo” y la “mesocracia” es muy fuerte, sobre todo en el ámbito público, como se desprende de los estudios previos de referencia y del trabajo de campo realizado durante esta investigación.
Hay otros aspectos culturales que permanecen formalmente ocultos pero no son menos relevantes en oportunidad de analizar los procesos de conservación y cambio. En especial los relacionados con el enorme peso de los corporativismos y de los particularismos en la administración de los recursos públicos. Dos fenómenos que operan con cierta sinergia en los procesos de conservación y cambio para articular las relaciones entre el Estado, los empresarios y los trabajadores. Han aparecido además - rescatando las ideas de Robert Merton (1938) - algunos patrones de adaptación en las organizaciones como la “conformidad”, el “ritualismo” y la “retracción” propios de las burocracias maduras o circunstanciales patrones de cambio más profundo que operan fortaleciendo las posibilidades de “innovación” y de “rebelión” (estos menos presentes en los ámbitos públicos nacionales). El perfil burocrático administrativista uruguayo está claramente delineado. (Echebarría, 2005: 8)
Respecto de las organización y funcionamiento del Estado lo que más ha aflorado entre los referentes consultados es que debe ser “democrático” y “participativo” contemplando un modelo de estructura y funcionamiento que equilibre su capacidad de establecer grandes rumbos y a la vez, actúe para orientar las acciones de otros agentes especialmente en el sector privado. En ese sentido debe ser “activo”, “perceptivo” y “receptivo”, pero no necesariamente debe ocupar todos los espacios posibles, dando más posibilidades a la sociedad civil a través de organizaciones sin fines de lucro o incluso de compañías industriales y comerciales privadas, con las cuales debe aprender a cooperar e incluso asociarse. Se ha señalado que todos los agentes deben interiorizar que los procesos innovadores son más complejos e imprevisibles, que como se los apreció a mediados del siglo pasado.































