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Aportes del enfoque sistémico a la gestión de proyectos - Carlos Petrella
- Aportes del enfoque sistémico a la gestión de proyectos - Carlos Petrella
- 01 El planteo de partida que ha dado origen de este enfoque
- 02 La idea de que estamos rodeados de sistemas comienza a ganar espacios
- 03 Los aportes del enfoque sistémico a la comprensión de la realidad
- 04 Los principios básicos que determinan el comportamiento de los sistemas
- 05 El enfoque de sistemas aplicado en ciencias sociales
- 06 El enfoque sistémico como modelo para interpretar la realidad
- 07 El enfoque sistémico como modelo para desarrollar proyectos
- 08 Bibiografía de referencia
- Todas las páginas
06 El enfoque sistémico como modelo para interpretar la realidad
Si se desarrolla bien el "pensamiento sistémico", casi seguramente los modelos para interpretar la realidad y nuestras propuestas para mejorar esa realidad serán, cuanto menos, mucho más consistentes y estables que los derivados de partir la realidad en pedazos y solucionar problemas en cada parte aisladamente. Si mediante el "pensamiento sistémico" de pueden determinar dónde se está hoy como una organización, ya hemos comenzado a trabajar en la línea de donde queremos estar porque definimos un punto de partida como referencia. Si mediante el "pensamiento sistémico" se identifican las causas de nuestros problemas hemos dado además otro enorme paso adelante. Y finalmente, si mediante el "pensamiento sistémico" se construye un acuerdo sobre lo que hay que hacer, habremos comenzado a pasar del diagnóstico a la acción, integrando lo aportes de un modelo conceptual de la realidad, con los desafíos de gestionar esa realidad.
Hay que estar prevenidos respecto de lo que puede aportar un enfoque reduccionista para entender la realidad, sobre todo en sistemas en los que las partes internas y el medio externo, interactúan fuertemente. Para encarar la solución de un problema en cualquier organización, el atajo aparente del enfoque reduccionista genera problemas para entender la realidad cuando esta es muy cambiante debido a múltiples instancias de relacionamiento con su contexto y circunstancias y se realimenta de ellas. Para entender adecuadamente la realidad: no se puede "dividir el elefante en dos", sin saber de qué animal se trata y sin contar con ayuda adecuada, para luego rearmarlo por las nuestras, y finalmente esperar, con optimismo, que lo que obtengamos como resultado sea parecido a la realidad de la que partimos, cuyas características esenciales y su comportamiento, bien pudimos no haber apreciando nunca.
El conjunto de principios básicos para el mejor abordaje de los sistemas administrados está muy bien descrito en La quinta disciplina en la práctica (Senge y otros, 1995, página 96): "No se puede modificar el sistema (el elefante) dividiéndolo en partes, sino que todos deben mirar juntos la totalidad. En consecuencia, no es posible practicar el pensamiento sistémico en forma individual, no porque la disciplina sea dificultosa, sino porque en un sistema complejo los buenos resultados necesitan la mayor cantidad de perspectiva posible. Cuando formemos un equipo, debemos cerciorarnos de que todas las funciones pertinentes estén representadas, y obtener autorización de los directivos para proponer soluciones interfuncionales, al margen de susceptibilidades y políticas internas".
Una posibilidad para comprender los sistemas funcionando a través de launa Simulación Cuantitativade la dinámica de los mismos constituye un aporte metodológico para entender los cambios que se producen. En general se representa el sistema utilizando modelos matemáticos incluyendo las ecuaciones en diferencias finitas o ecuaciones diferenciales. Mediante estas representaciones se puede estudiar la dinámica del conjunto de los estados disponibles por el sistema que en definitiva permiten apreciar el comportamiento. La propuesta de analizar sistemáticamente la Dinámica de los Sistemas tiene su origen en la década de los años 30 pensando en las variantes que pueden ayudar a comprender el comportamiento aplicando procesos de cálculos iterativos que se retro-alimentan tomando la salida de un ciclo y reingresándolos por la entrada. (Forrester, 1968)
La construcción de modelos interpretativos aporta mucho a la comprensión de una realidad que no conocemos. Las organizaciones requieren en la actualidad una forma diferente de aproximarse a los problemas. Una alternativa para el mejor abordaje de los estudios organizacionales pensando de manera sistémica, es el modelado de aquellos aspectos que inciden sobre el comportamiento de los sistemas considerando la creación de modelos formales que permitan capitalizar los aportes de la Dinámica de Sistemas Cualitativa (Wolstenholme y Coyle, 1983; Wolstenholme, 1985 y Senge, 1992) que en el campo de los estudios organizacionales promueve el aprendizaje sobre y en la propia organización, con la intención de constituir organizaciones inteligentes, que en el lenguaje y conceptos que propone Peter Senge, con organizaciones abiertas al aprendizaje (Senge, 1992).
¿Por qué es tan difícil comprender un sistema con el que no convivimos? Puede haber muchas razones, pero una de ellas es que las “reglas de comportamiento de un sistema” no necesariamente son similares a las de otro. Los agentes internos del cada sistema asimilan esas reglas y las aceptan como parte de la realidad con la que deben actuar. Pero no siempre se aprecia la singularidad que las mismas pueden alcanzar. Esto es, que esas reglas aplicables de manera natural en un sistema, pueden no tener sentido en otro sistema. Y por lo tanto exportar unas reglas de un sistema a otro puede generar desconcierto e incluso formas de funcionamiento inesperadas y a veces sumamente inconvenientes. Por ello constituir modelos interpretativos contextual izados de la realidad singular de un sistema, constituye un enorme desafío para comprender al propio sistema y su comportamiento.
Son muy reveladores los aportes de Luhmann para comprender la potencia de las singularidades en el comportamiento de un sistema social. “Un sistema social es un conjunto de acciones sociales que se refieren unas a otras y se confieren sentido entre sí, a la vez que no pueden ser delimitadas por acciones de otros sistemas” (Luhmann, 1973, pág. 142). Se crea un microcosmo propio del sistema que pueden ser muy diferentes de otro sistema, incuso con el cual interactúa de manera más o menos cercana. Esto plantea según Luhumann, el significado de las reglas de un sistema social referidas a sí mismo, y por lo tanto, la imposibilidad de aplicarlas en otro sistema social sin inducir a errores de apreciación sobre su comportamiento. Y todo ello genera dificultades para comprender los sistemas desde dentro en relación con otros sistemas.
Sotomayor (2006) plantea varios ejemplos muy simples y a la vez ilustrativos de esas limitantes de significado de las acciones para cada sistema social y de las dificultades de trasvasar significados de un sistema a otro de manera artificial en el marco por ejemplo de un proceso de transformación institucional. “Por ejemplo, las acciones sociales que desempeña un árbitro en un partido de fútbol sólo tienen sentido en el sistema social del fútbol; si llega a un restaurante y no hay mesas disponibles, no logrará que comensales abandonen su mesa exhibiendo una tarjeta roja. Asimismo, un profesor no puede reprobar a un conductor imprudente, ni tiene sentido que un enamorado ofrezca al objeto de su afecto más dinero que otro pretendiente, a cambio de ser correspondido (sí tiene sentido que le ofrezca dinero a cambio de determinadas acciones, en el sistema social de las relaciones laborales explícitas o tácitas).”
Otro punto a tener en cuenta para generar orientaciones sobre aspectos metodológicos, es buscar criterios orientadores que permitan diferenciar qué es lo accesorio y qué es lo importante para cada compañía. Porque una propuesta metodológica efectiva debería poder separar la paja del trigo en términos de comportamientos relevantes de los agentes, necesidades de información y soluciones adecuadas para cada negocio. En este asunto, las cadenas de valor planteadas por Michael Porter en la Ventaja Competitiva (1996, pág. 51), dan una mano muy importante. Porque las cadenas enseñan cuales son las actividades que ayudan a consolidar las ventajas competitivas de cada organización. Y en consonancia con estas actividades, se pueden inducir cambios en los patrones de conducta, montar los sistemas de información básicos y utilizar la tecnología adecuada para que las acciones de cambio puedan dar todavía mejores resultados.
El modelo burocrático clásico muestra sus carencias debido a las restricciones que impone a los agentes. Muchas personas piensan que los procedimientos deben existir para guiar a las personas, no para esclavizarlas. Son necesarios para ayudarnos a hacer mejor las cosas, no para prácticamente hacerlas por nosotros. Cuando proponemos procedimientos muy precisos perdemos una parte de la libertad de acción que todos reclamamos y hacemos pesar demasiado la burocracia. Surge entonces naturalmente la pregunta: ¿para qué queremos la libertad de hacer, sino precisamente para hacer cosas? Así que algo de libertad hay que "invertir" para generar guías para trabajar mejor, si queremos ser más eficaces. La idea a sostener es "hipotecar" lo mínimo imprescindible, para no comprometer la capacidad de inventiva interna de las organizaciones.
Sin embargo, por más que se especifiquen los procesos y procedimientos debería insistirse en que las organizaciones sean percibidas como sistemas dinámicos en que los agentes se relacionan entre sí en el marco de acciones y reacciones que generan procesos de retroalimentación continuos, sobre el sistema y también sobre su entorno. Más que descripción estática de entradas, procesos y salidas de un sistema, es importante comprender los procesos de retroalimentación que generan cambios en el resto y el concepto de límite, entre el sistema y su entorno, que permite preservar su autonomía, sin comprometer su interdependencia con el medio.
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Entradas |
Ingresos del sistema que constituyen la fuerza de arranque que suministra al sistema sus necesidades operativas |
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Proceso |
Transforma una entrada en salidas y puede ser sustantivo o de apoyo dependiendo de las modificaciones que opere sobre las entradas para obtener las salidas. |
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Salidas |
Resultados que se obtienen al procesar las entradas y que son el resultado del funcionamiento del sistema ó el propósito para el cual el sistema ha sido creado. |
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Retroalimentación |
Se produce cuando las salidas ó las influencias del contexto, vuelven a ingresar como recursos ó información. |
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Límite |
Separa al sistema de su ambiente y funciona como filtro manteniendo un grado de autonomía e interdependencia. |
Elaborado a partir de “Las organizaciones como sistemas sociales” de Gabriela de la Iglesia
Dando un paso más deberíamos profundizar en los modelos mentales condicionantes. Como propósito – más que entender los componentes de un sistema y sus dinámicas de interacción -, deberíamos potenciar las habilidades naturales de los agentes para pensar sistémicamente, si queremos capitalizar realmente los aportes generales de la teoría general de sistemas. ¿No sería mucho mejor que la forma para identificar y solucionar problemas nos orientara en vez de condicionarnos? Con este enfoque buscaremos siempre delinear propuestas abiertas y flexibles. Esa es la base conceptual de las mejores prácticas, que se proponen. Y la idea sería depositar una parte importante de la confianza en la propia organización representada por su gente, no por sus manuales. Cada problema está asociado a un potencial riesgo en las organizaciones y es por ello que la búsqueda de soluciones, llevada adelante por quien mejor conoce la operativa, hará más eficiente y efectivos dichos procedimientos
Lo cierto es que: “Las simplificaciones nos llevan al principio a considerar la complejidad como algo asociado con las estructuras de las organizaciones. Luego, cuando el modelo estático nos decepciona, aceptamos de mala gana el cambio como algo inherente a la vida en el siglo XXI. Y a las cansadas - cuando parece que podremos saber que pasará - debemos lidiar con la incertidumbre, comprendiendo que algo siempre se nos puede escapar de las manos.” (Petrella, 2004) Pero estos grandes pasos requieren algo más que el conocimiento de determinadas prácticas y herramientas de apoyo. Es necesario abandona un modelo mental reduccionista para utilizar un modelo sistémico, en una realidad en la que los agentes con los que interactúa, todavía no se han planteado esa dificultad como una limitante en el abordaje de terminados problemas y en la búsqueda se soluciones viables para los mismos.
Todo parece indicar que efectivamente no podemos seguir simplificando los sistemas sociales con los que convivimos para aprender sobre ellos y pensar que no dejamos nada por el camino, cuando luego queremos comprender su comportamiento. La realidad es hoy muy compleja y se debería aceptar que posiblemente se acentuará esa complejidad todavía mas, con el pasar del tiempo. Es por otra parte, lo que sostiene Luhmann (1973) a partir de su visión sistémica de la realidad social. Tal vez, el camino pase entonces, por aceptar esa complejidad en todas sus dimensiones, sin pretender que comprendemos lo que realmente no comprendemos, o que controlamos lo que posiblemente no controlamos. En esta línea de entender la realidad para luego procurar transformarla, el enfoque sistémico es una pieza clave para encarar este enorme desafío de comprensión de la realidad natural y social con la que convivimos.
Aldo Mascareño (2006),sostiene que:“La teoría de Luhmann es compleja, antihumanista, contraintuitiva; corre el riesgo, por tanto, de llegar a ser un clásico sin nunca haber sido realmente actual. Es tarea de quienes tenemos noticia de su poder, el desplegar sus posibilidades. El libro editado e impulsado por Francisco Osorio contribuye decisivamente a esta tarea y lo hace en un campo inexplorado: el del método de investigación sistémica. Aunque quizás lo niegue, Osorio es parte de esta empresa y ojalá lo siga siendo para lograr incluir, en una nueva entrega, lo que en esta ha quedado excluido. Por lo pronto, la expansión del cálculo algebraico de la forma de Spencer-Brown hacia problemas sociales particulares, las variantes actuales de análisis de discurso, la metodología de escenarios desarrollada por las teorías de la complejidad o la modelación matemática utilizada en ingeniería y neurociencias. Todos ellos son instrumentos imprescindibles para lograr llevar la investigación sistémica por nuevos rumbos, rumbos que finalmente logren disolver las añejas distinciones entre lo cualitativo y lo cuantitativo, entre lo micro y lo macro y que desmetaforicen con trazo irónicamente seguro la investigación social.”
Una complejidad que en muchos casos nos puede llevar a tener que aceptar que los sistemas pueden operar con cierta autonomía, independientemente de la propia voluntad individual de los agentes que interactúan con él.
Desde comienzos de la década de los 70 y como una forma de superar la caída del edificio teórico del estructural funcionalismo, que los sociólogos del todo el mundo han estado desarrollando un constructo teórico que pueda dar cuenta del hecho que algunos sistemas (¿o todos?) a pesar de ser el producto de los individuos que lo han generado consciente o inconscientemente, tienden a cobrar ciertos niveles de autonomía propia, independiente de quienes lo crearon y de las personas que los hacen realidad. Lo anterior viene a significar que, en algún momento de su existencia, estas formas de actuar (¿o agencias?) "son capaces de producirse continuamente a sí mismas". O como dice el sociólogo británico Anthony Giddens, se trata de agencias que "producen y reproducen las condiciones de su propia existencia", o bien, que"se levanta por sus propios cordones, y se constituye como distinto del medio circundante por medio de su propia dinámica, de tal manera que ambas cosas son inseparables. (Millán, 2000)
Aceptar el modelo sistémico requiere a su vez, que se acepte la idea de que el comportamiento de los objetos estudiados viene dado por los componentes del sistema, pero por sobre todo, por las propia interacciones entre ellos, incluyendo la relación con el entorno. Es importante comprender que la relación del sistema con el entorno es algo más que una frontera de intercambio de acciones y reacciones. Esa relación es lo que define la posibilidad de generar comportamientos autorregulables, adaptándose a medida que esas condiciones puedan resultar más favorables o incluso adversas. Se plantea la convicción de que con una visión sistémica de la realidad, los procesos analizados y representados, se deben encarar siempre de manera organicista y aceptando la complejidad inherente a la realidad actual. Este parecería ser el paradigma a encarar, para comprender mejor la realidad y enfrentar los desafíos del comienzo del siglo XXI.
El enfoque sistémico permite analizar realidades muy complejas y dinámicas. Se pueden construir modelos de representación de sistemas administrados de desarrollo gradualista y también alternativas de sistemas que puedan generar un quiebre radical. Aparecen propuestas “evolutivas” para mejorar la resolución de problemas conocidos y propuestas “revolucionarias” para encarar los problemas todavía no resueltos.Los valores que determina implícitamente esta concepción de la realidad quedan asociados con la aceptación de que el contexto altera los comportamientos de los sistemas y las organizaciones deben estar preparadas para enfrentar esas contingencias. También conllevan a descartar soluciones de corte mecanicista, no precisamente por ser ineficientes, sino por ser ineficaces para modelar determinados sistemas de tipo organicista y comprender mejor su comportamiento (especialmente en el terreno de las ciencias biológicas y los sistemas sociales).































