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Aportes del enfoque sistémico a la gestión de proyectos - Carlos Petrella
- Aportes del enfoque sistémico a la gestión de proyectos - Carlos Petrella
- 01 El planteo de partida que ha dado origen de este enfoque
- 02 La idea de que estamos rodeados de sistemas comienza a ganar espacios
- 03 Los aportes del enfoque sistémico a la comprensión de la realidad
- 04 Los principios básicos que determinan el comportamiento de los sistemas
- 05 El enfoque de sistemas aplicado en ciencias sociales
- 06 El enfoque sistémico como modelo para interpretar la realidad
- 07 El enfoque sistémico como modelo para desarrollar proyectos
- 08 Bibiografía de referencia
- Todas las páginas
05 El enfoque de sistemas aplicado en ciencias sociales
Los sistemas reales existen desde mucho antes que los hombres poblaran la tierra. Y pasaría mucho tiempo todavía para que la civilización generara ciertas capacidades de conceptuar la idea de sistemas generales con un soporte más racional y metódico, considerando relaciones que trascendieran a la magia y tomaran partido por la ciencia. El enfoque sistémico de la realidad actualmente emergente representa un cambio de paradigma respecto del enfoque reduccionista predominante todavía en muchos ámbitos académicos y empresarios en América Latina. Un cambio que se está perfilado con fuerza en muchos ámbitos del pensamiento y la acción como respuesta a las evidencias empíricas de que las estructuras de las organizaciones crecen y el dinamismo de sus cambios es cada vez mayor.
Convivimos además con la incertidumbre sobre nuestro futuro. Estructuras complicadas, cambios complejos y escenarios cambiantes, son parte de las reglas de juego de la evolución de las organizaciones que debemos aceptar y aprender a manejar en el siglo XXI. Precisamente por ello, el concepto de sistema ha tenido un alto grado de aplicación en las distintas ciencias sociales contemporáneas. Es sencillo comprobar considerando ejemplos de la vida cotidiana, que el enfoque de sistema ha permitido simplificar científicamente, en términos interpretativos, el complejo mundo de la vida social de los seres humanos, sin desconocer los diversos enfoques teórico / interpretativos que se han elaborado desde las distintas ciencias sociales o humanas, como la historia, el derecho, la sociología, la antropología, la sicología o la economía entre otras.
No es extraño entonces que comiencen a compartirse diversas visiones de los sistemas sociales y en particular, de las organizaciones (Morgan, 1997), en los que la importancia de la cultura pasa a ser reconocida más allá de las orientaciones de la administración científica. Los intereses, el conflicto y el poder aparecen formalmente en escena en el marco de los sistemas políticos en diverso ámbitos. El estudio de la lógica del cambio en escenarios de gran complejidad, introduce la potencia de la dialéctica para analizar los procesos de transformación en las organizaciones como resultado de la identificación de las contradicciones y la presencia de constantes crisis, que operan muchas veces fuera del control de los administradores. Lo que constituye un cuestionamiento a la visión mecanicista que a la luz del modelo burocrático, pretende mantener el status quo en un contexto de previsibilidad y control interno que muchas veces se ve desbordado por imperio de circunstancias fuera de control.
La teoría de sistemas se plantea en este contexto como una opción para aproximarse a los problemas que el estado del arte en su momento, no podía resolver adecuadamente. Es en esas condiciones que un paradigma sustituye a otro. “Como ha sido señalado en otros trabajos, la perspectiva de la TGS surge en respuesta al agotamiento e inaplicabilidad de los enfoques analítico-reduccionistas y sus principios mecánico-causales (Arnold & Rodríguez, 1990b). Se desprende que el principio clave en que se basa la TGS es la noción de totalidad orgánica, mientras que el paradigma anterior estaba fundado en una imagen inorgánica del mundo. A poco andar, la TGS concitó un gran interés y pronto se desarrollaron bajo su alero diversas tendencias, entre las que destacan la cibernética (N. Wiener), la teoría de la información (C. Shannon y W. Weaver) y la dinámica de sistemas (J. Forrester).” (Arnold y Osorio, 2006).
Una alternativa de cambio de paradigma planteada originalmente en el campo de la biología y las máquinas, se extiende al campo de las ciencias sociales, abriendo un camino a nuevas formas de analizar la realidad y eventualmente de transformarla. “Si bien el campo de aplicaciones de la TGS no reconoce limitaciones, al usarla en fenómenos humanos, sociales y culturales se advierte que sus raíces están en el área de los sistemas naturales (organismos) y en el de los sistemas artificiales (máquinas). Mientras más equivalencias reconozcamos entre organismos, máquinas, hombres y formas de organización social, mayores serán las posibilidades para aplicar correctamente el enfoque de la TGS, pero mientras más experimentemos los atributos que caracterizan lo humano, lo social y lo cultural y sus correspondientes sistemas, quedarán en evidencia sus inadecuaciones y deficiencias.” (Arnold y Osorio, 2006)
Von Bertalanffy era consciente de que su propuesta de sistemas podría ser una respuesta que cambiara el enfoque científico predominante, marcando una orientación hacia la mejor comprensión de una realidad cada vez más compleja. En ese contexto, la teoría de sistemas no sólo va a ser contemporánea de otras teorías, sino que vendrá a ahormarlas, a relacionarlas entre sí bajo un nuevo paradigma de percepción de la realidad científica. Estrechamente relacionadas aparecen la teoría de la información, la cibernética de segundo orden y la propuesta de constructivismo radical (von Forester y Ashby, muy especialmente), pero su estela no se cierra al panorama científico cambiante de mediados del siglo XX, sino que se proyecta en una progresiva impregnación de estructuras de conocimiento susceptibles de ser descritas mediante marcos sistémicos generales (por ejemplo, en el campo de la comunicación y de las ciencias sociales, Niklas Luhumann) en su proyección embrionaria sobre otros recorridos que alcanzan a la teoría del caos, la genética o a la física cuántica.(BDN/Infoamérica, 2006)
Aún reconociendo algunas limitaciones del enfoque de la TGS para formular una Teoría general de los sistemas sociales (TGSS), hay que aceptar que la naturaleza multidisciplinaria de la TGS ha permitido que los distintos fenómenos e instituciones sociales puedan ser abordados desde diversas perspectivas teóricas o ideológicas, sin afectar el enfoque sistémico que es, desde el punto de vista metodológico, más instrumental y esquemático, y desde el punto de vista ideológico, relativamente neutro. Este enfoque aplicado al estudio de las instituciones y fenómenos sociales, ha permitido comprender mejor la naturaleza y la dinámica de estas organizaciones y emprender acciones conducentes a producir entropías negativas que generen un mayor nivel de orden institucional.
Van Gigch (1990, pág. 15) señala al respecto que la vida en sociedad está organizada alrededor de sistemas complejos en los cuales, y por los cuales, el hombre trata de proporcionar alguna apariencia de orden, a su propio universo circundante. "La vida social está organizada alrededor de sistemas complejos en los cuales, y por los cuales, el hombre trata de proporcionar alguna apariencia de orden e su universo. La vida está organizada alrededor de instituciones de toda clase: algunas son estructuradas por el hombre, otras han evolucionado, según parece, sin un diseño convenido. Algunas instituciones, como la familia, son pequeñas y manejables; otras, como la política, la industria, son de envergadura nacional y cada día se vuelven mas complejas. Algunas otras son de propiedad privada y otras permanecen en el dominio público. En cada clase social, cualquiera sea nuestro trabajo o intento, tenemos que enfrentarnos a organizaciones y sistemas.”
En efecto, frente al tradicional modelo histórico y sociológico que concebían a las instituciones sociales como organizaciones informales, la Teoría de las Organizaciones (derivada de la Teoría General de Sistemas), estudia esas instituciones como organizaciones formales, esto es, de estructuras debidamente instituidas como el ejército, la administración de justicia o las empresas comerciales. Como bien lo señala von Bertalanffy, esta teoría está enmarcada en una filosofía que acepta la premisa de que "el único modo significativo de estudiar las organizaciones, es estudiarlas como sistemas”. El “análisis de sistemas trata a la organización como sistema de variables mutuamente dependientes" que se condicionan una a otras y entre ellas con el contexto, con el cual el sistema interactúa de manera dinámica.
Para von Bertalanffy (2001), la ciencia social es la ciencia de los sistemas sociales y por lo tanto, deberá seguir el enfoque de la ciencia general de los sistemas. "La ciencia natural –dice- tiene que ver con entidades físicas en el tiempo y en el espacio, con partículas, átomos y moléculas, sistemas vivientes en varios niveles, según el caso. La ciencia social se las ve con seres humanos en el universo de cultura creada por ellos. El universo cultural, es ante todo, un universo simbólico. Los animales están rodeados de un universo físico el cual se enfrenta a un medio físico: presas que atrapar, predadores que evitar y así sucesivamente. A cambio al hombre lo rodea un universo de símbolos. Partiendo del lenguaje, condición previa de la cultura hasta relaciones simbólicas con sus semejantes, status social, leyes, creencias, arte, moral, religión y otras innumerables cosas. La cultura humana, aparte de los aspectos básicos de las necesidades biológicas del hombre y el sexo, está gobernada por entidades simbólicas".
A partir de la TGS no es solo un modelo conceptual que permite construir una interpretación abstracta de la realidad. A partir de la teoría de sistemas se generan modelo mentales diferentes para analizar y comprender esa realidad. Modelos que son más aptos para realizar interpretaciones e intervenciones, cuando mayor es el relacionamiento entre las partes y del conjunto con el medio que lo rodea y condiciona. El "pensamiento sistémico" puede ser visto entonces como una forma integradora de conocimientos que permite describir y comprender mejor la realidad. O como plantea Peter Senge (1992): como un modo de analizar las fuerzas e interrelaciones que modelan el comportamiento de los sistemas. En definitiva, como una forma de revalorizar las relaciones de los componentes entre ellos y con el contexto que los rodea e incluso, que los condiciona. Y esto puede operar también cuando se trata de analizar universos simbólicos característicos de los sistemas culturales (Lilienfeld, 1991, pág. 45).
El trabajo de los diseñadores de nuevos sistemas en las organizaciones requiere describir y comprender la realidad procurando no simplificarla demasiado y, a partir de allí, buscar oportunidades para encarar los problemas existentes y encontrar las mejores soluciones. Comprender la dinámica del funcionamiento de los sistemas involucrados es mucho más importante que identificar los componentes de los mismos u describir su estructura. Allí es donde se capitaliza mejor el aporte de la teoría de sistemas. Esta forma de abordaje de las organizaciones es más reveladora, cuanto más dinámica y cambiante es la realidad del sistema y su relación con el contexto. La necesidad de capitalizar el "pensamiento sistémico" está en el centro de la mayoría de los trabajos profesionales relacionados con encarar proyectos innovadores que requieren analizar los arquetipos existentes y generar puntos de apalancamiento para que las transformaciones deseadas, puedan consolidarse.
Precisamente el estudio sistemático de la relación de los objetos relacionados y estudiados con su contexto, a través de sus modelos de comportamiento fundamentalmente dinámico, marca una diferencia importante del enfoque sistémico, respecto del enfoque reduccionista tradicional. Por ello, la clasificación de los sistemas respecto de su capacidad de relacionamiento con el contexto es tal vez la tipología más interesante para analizar los sistemas sociales, que constituyen el centro de nuestro trabajo de investigación. Esta tipología plantea dos tipos de sistemas diferentes: los cerrados y los abiertos. Precisamente los segundos han sido el centro de la investigación de doctorado de Carlos Petrella. La idea conceptual de lo que constituye un sistema abierto es fundamental para entender la conducta de los sistemas sociales, como por ejemplo las empresas públicas nacionales y especialmente en la investigación de Doctorado las relacionadas con ANCAP y sus colaterales.
Uno de los objetivos del enfoque de sistemas es buscar similitudes de estructuras constitutivas y de propiedades de los fenómenos comunes que ocurren en sistemas muy diferentes respecto de su propio ámbito de funcionamiento. Esto es patrones sistemáticos de comportamiento del objeto estudiado. Mediante este abordaje, se elaboran propuestas para aproximarse al nivel de generalidad de las leyes en ese contexto, que a su vez se puedan aplicar a campos mucho más específicos en muy diferentes áreas de conocimiento, que trascienden a la biología. Esta aproximación permite comprender las bases del funcionamiento de los sistemas, analizando tanto su funcionamiento interno, como su comportamiento en relación con el medio, considerando para ello mecanismos de aproximación del tipo “caja blanca” y de “caja negra”, de la mano de la aproximación de Staffor Beer (1979).
Pero esos medios requieren complementaciones y adaptaciones, cuando queremos integrar los comportamientos de las personas - individual o colectivamente - en el ámbito de las organizaciones sociales. En los procesos de cambio en las sociedades hay además un fuerte componente humano que requiere compartir colectivamente las ideas y aspiraciones. Sin desdecirnos de la importancia del dominio de la tecnología y la capacidad de aprender, la idea de construir una visión compartida en las organizaciones pone nuevamente en el centro de nuestra consideración, la relevancia de los actores en el desarrollo de las instituciones. Y esto apunta claramente a la necesidad de revalorizar a las personas, en el ámbito interno de las organizaciones. Lo que completa las tres grandes dimensiones identificadas por Senge en el marco de otras dos adicionales, completando las 5 disciplinas de su clásico libro (1992).
Un enfoque de sistemas sobre las organizaciones nos aparta del viejo esquema de analizar por separado las estructuras, los procesos y las conductas para comprender el comportamiento empresario de los agentes. La aproximación sistémica asociada con la capacidad de innovar, basada en la necesidad de una visión compartida, el dominio de la tecnología y la importancia de la capacidad de aprender concuerda con la visión de Peter Senge (1992) referida a la necesidad de contar con empresas inteligentes, abiertas y flexibles para poder desarrollar exitosamente emprendimientos en el siglo XXI.A todo esto se agrega como se planteara precedentemente la importancia de compartir ideas y aspiraciones. Adicionalmente, el rol de la sociedad y las personas en las innovaciones no puede ni debería soslayarse.
Por otra parte, Peter Senge y su equipo (2004) hacen un esfuerzo muy importante para que estas ideas conceptuales aterricen en la práctica mediante estrategias y herramientas que ayuden a construir una organización “abierta al aprendizaje”. En la propuesta práctica respecto de La quinta disciplina, se plantean estrategias para desarrollar el pensamiento sistémico sobre la base un proceso de enriquecimiento de los arquetipos y los mapas de proceso, el desarrollo práctico del dominio personal, opciones para trabajar con los modelos mentales, formas de construir una visión compartida y el desarrollo del aprendizaje en equipo. Tal vez lo más interesante de la propuesta es que describe “los experimentos, investigaciones, escritos e inventos de cientos de personas” convencidas de que este es un buen camino para mejorar las organizaciones que además aportan su propia experiencia sobre la aplicación del enfoque. (Senge y otros, 2004, pág. XI)
Sin embargo, la propuesta sistémica de Senge (1992) sobre las organizaciones, no sólo queda reducida al ámbito de objetos de estudio como las empresas y su entorno cercano. Roldan Tomasz Suárez Litvin (1998) destaca un aspecto interesante de “La Quinta Disciplina” que suele pasar desapercibido. Se trata de que en ese discurso aparentemente orientado a lo racional y lo tecnológico, “podemos encontrar elementos que indican la presencia de un proyecto social a gran escala que trasciende lo que, tradicionalmente, era considerado el ámbito de lo organizacional”. En segundo lugar, el referido estudio plantea la posibilidad de que este proyecto social basado en el enfoque de sistemas, se aleja drásticamente del proyecto social propio de la modernidad, representado por el referido autor como: “el discurso filosófico de la Ilustración”.
El artículo de Suárez Litvin plantea una indagación diferente apuntando a la “esencia” del cambio promovido por el enfoque de sistemas planteado por Peter Senge (1992) en La Quinta Disciplina. “Esta “esencia” es identificada con un cierto modo de pensar la plenitud del ser humano que dibuja una relación inédita, absolutamente armónica, entre el individuo y la organización. Se muestra cómo este cambio implica un nuevo modo de organización de la sociedad en su conjunto. Finalmente, se muestra cómo este cambio, en sus distintos niveles, y a pesar de hacer uso de nociones modernas como sus vehículos, rompe por completo con el proyecto de la Ilustración.” Y esto genera nuevos enfoques para el abordaje de cuestiones como por ejemplo, el cambio organizacional en una organización especial y las transformaciones estructurales en todo un sector de actividad o incuso en un país como el Uruguay o una región como la comprendida por el Mercosur.
La teoría de sistemas puede darnos indicios sobre las razones del comportamiento de un determinado actor en el contexto de un sistema y sus circunstancias. Posiblemente el enfoque sistémico puede ayudar a entender con mayor profundidad, fenómenos que van más allá de acciones aisladas de determinados componentes activos de las organizaciones humanas. Acciones que tienen que ver con el contexto y circunstancias en que se producen determinadas conductas. “¿los empresarios buscan la renta y se resisten a ser innovadores porque así lo eligen o porque su entorno se los impone? ¿El fenómeno del rentismo se explica como la consecuencia de intenciones y acciones de los actores inmediatamente implicados, o es el resultado del contexto político institucional que estructura el conjunto de relaciones en las que estos actores están insertos? ¿Cuál es la explicación más adecuada?” . (Zurbirggen, 2005, pág. 10).
La autora señala en su tesis de doctorado sobre el tema de redes rentista que: “Menos frecuentemente se encuentran trabajos que hagan referencia al carácter sistémico y complejo del rentismo para fundamentar las propuestas de solución en una comprensión más abarcativa y general del fenómeno. Para acabar con las prácticas rentistas no basta con eliminar determinados subsidios o cerrar una oficina pública que distribuye los recursos públicos con fines particulares, tal como proponen muchos políticos y académicos.” Posiblemente con un enfoque sistémico puedan analizarse mejor las relaciones entre los agentes comprendiendo mejor la relación entre el ámbito público y el privado, sin estigmatizar el comportamiento de uno de los agentes como si nada tuviera que ver con el de los demás o con las estructuras políticas, económicas o sociales que los condicionan muchas veces de manera muy fuerte.
Si no se miran estos fenómenos sociales con un enfoque sistémico, poco se puede sacar del análisis reduccionista de cada parte. El estudio deZurbirggen es concluyente. “Las relaciones del rentismo no se pueden reducir a un mero proceso de intercambio de recursos, es decir, beneficios específicos por apoyo político o electoral. El rentismo es una institución particularista, que forma parte de los regímenes políticos latinoamericanos y se reproduce en forma de redes de políticas.”(2005). No es un fenómeno aislado que opera por voluntad propia de un agente del sistema y específicamente por el deseo o convencimiento de los empresarios, de buscar su propio beneficio, como muchas propuestas simplificadoras de la realidad dan a entender para buscar causas fácilmente identificables y únicas a un fenómeno en que intervienen muchos agentes con muchas relaciones de causa efecto no necesariamente lineales en su forma de generarse y consolidarse.
Ramírez Del Valle (2006) realiza una muy interesante síntesis de la aproximación sistémica a la problemática de la organización y funcionamiento del Estado. Citando a Ashbby señala que un sistema comienza con las partes separadas y éstas cambian luego hacia la formación de conexiones. Este primer sentido lo concibe el autor como el tránsito "de lo no organizado a lo organizado". El segundo sentido sería el "tránsito de una mala organización a una buena" (operando con mecanismos de retroalimentación positiva a negativa) basado en experiencias singulares derivadas de determinadas reglas de juego. Ese tránsito tiene entonces sus peculiaridades cuando se trata de organizaciones estatales, que son derivadas de finalidades muy diferentes y de marcos normativos específicos, que generan conductas específicas de los políticos, administradores y ciudadanos.
Las barreras para comprender la realidad y poder diagnosticar una situación constituyen el primer gran desafío para capitalizar la potencialidad del enfoque sistémico. Pensando en la necesidad de describir la realidad, todo parece indicar que primero hay que conocerla de la mejor manera posible. Y para conocerla adecuadamente es conveniente partir de los acontecimientos más representativos que debemos analizar. A tomando estos acontecimientos como referencia, buscar las tendencias que establecen relaciones entre dichos acontecimientos. Sobre esta base, se debería construir un análisis causal que permita encontrar las conexiones entre los acontecimientos que nos preocupan. Para entonces tendremos las preguntas-problema que hay que contestar. La búsqueda sistemática de las preguntas-problema que parten de los incidentes generados por los sistemas, puede ser un camino práctico para entender profesionalmente esa realidad con un enfoque sistémico.
Con esta batería de interrogantes a disposición se puede comenzar a construir una lista inicial de propuestas que habría que generar con un modelo mental abierto al aprendizaje. Profundizando en ellas, será además necesario generar acuerdos operativos entre las partes encargadas de atender los problemas y buscar soluciones con los cuales se definirían los requerimientos fundamentales, las acciones a seguir y los resultados esperados. Recién a partir de estos acuerdos los operadores sistémicos podrían definir equipos de trabajo que serían los que llevarán adelante los encargos de transformación que le sean encomendados. Encargos que partieron del estudio de los acontecimientos representativos, que tienen presentes las tendencias actuales, que responden a las preguntas-problemas más importantes y que son consistentes con las propuestas que formularon todos los agentes que están directamente involucrados.































