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Aportes del enfoque sistémico a la gestión de proyectos - Carlos Petrella
- Aportes del enfoque sistémico a la gestión de proyectos - Carlos Petrella
- 01 El planteo de partida que ha dado origen de este enfoque
- 02 La idea de que estamos rodeados de sistemas comienza a ganar espacios
- 03 Los aportes del enfoque sistémico a la comprensión de la realidad
- 04 Los principios básicos que determinan el comportamiento de los sistemas
- 05 El enfoque de sistemas aplicado en ciencias sociales
- 06 El enfoque sistémico como modelo para interpretar la realidad
- 07 El enfoque sistémico como modelo para desarrollar proyectos
- 08 Bibiografía de referencia
- Todas las páginas
02 La idea de que estamos rodeados de sistemas comienza a ganar espacios
Un sistema real (existente físicamente en el mundo material) es una entidad material formada por partes organizadas, sus componentes, que interactúan entre sí de manera que las propiedades del conjunto, sin contradecirlas, no pueden deducirse por completo de las propiedades de cada una de las partes, consideradas individualmente. Tales propiedades se denominan propiedades emergentes. Los sistemas reales intercambian con su entorno energía, información y, en la mayor parte de los casos, también objetos materiales. Un protozoario, un elefante, la biósfera o la propia Tierra, que son ejemplos de sistemas naturales. El concepto se aplica también a sistemas humanos o sociales, como una sociedad entera, la administración de justicia, una empresa comercial o un proyecto cualquiera. O incluso a un lenguaje natural, que es un sistema complejo en cuya aparición y evolución participan en compleja interacción la biología, la economía y la cultura.
“La teoría de sistemas plantea un nuevo marco de enfoque metodológico de muy amplia aplicación en distintas áreas de conocimiento, esto es nuevo paradigma científico que retoma la visión holística e integradora, como necesaria para una comprensión de la realidad, frente a los reduccionismos analíticos que fijaban su atención en aspectos muy concretos, sin considerar que éstos estaban sujetos a la dinámica del conjunto. La teoría de sistemas contempla los ambientes e interacciones de las estructuras organizadas cuya naturaleza diferencial radica en su propia organización, con determinados equilibrios internos, modalidades de alimentación y conservación, etcétera. Estas propiedades de los sistemas, advertidas inicialmente en los organismos vivos y en la naturaleza, eran exportables a otros escenarios para la observación y comprensión de sus estructuras dinámicas, como los de las ciencias humanas y sociales.” (BDN/Infoamérica, 2006)
En sí misma, la propuesta de una teoría general de los sistemas planteada inicialmente por von Bertalanffy, es una innovación, respecto de los diferentes enfoques históricamente precedentes. No se trata solamente de generar un ámbito nuevo para la resolución de problemas, sino de una reorientación de la ciencia en general, que tiene impacto sobre disciplinas que van de la física y la biología, hasta las ciencias sociales y del comportamiento y de cierta manera, las abarca. “Propone un examen general de la biología, ficha, sicología, lingüística, ciencias sociales, e historia, describiendo la tendencia hacia los sistemas dentro de cada área, pero sin un trabajo filosófico adecuado”, por lo menos en sus principios. (Lilienfeld, 1991, pág. 192) Esta nueva teoría plantea además un cambio de visión sobre los conocimientos de los sistemas en sí mismos. Según Bertalanffy se puede hablar hoy de una filosofía de sistemas, ya que toda teoría científica de gran alcance tiene aspectos metafísicos.
Como plantea Lilienfeld (1991), el campo de aplicación de la teoría de sistemas es enorme. En lo que específicamente interesa en el marco del objeto de estudio de mi tesis, el enfoque de sistemas replantea los retos de rediseñar y repensar las organizaciones con nuevos modelos mentales y diferentes instumentos para hacerlo. Lo que incluye entre otras cosas, la necesidad de redescubrir la importancia de una visión compartida de la organización junto con nuevas formas de enfrentar desafíos respecto de la comprensión de lo que está funcionado mal y de la superación del temor y la ansiedad ante la necesidad de cambiar. (Senge, 2000, pág. 23 y siguientes) Aparece junto con el nuevo enfoque, la problemática de los valores y las creencias, como uno de los ejes de la renovación conceptual respecto del tradicional enfoque reduccionista para abordar los procesos de cambio a nivel social.
El nuevo enfoque no plantea simplemente un nuevo modelo formal para apreciar la realidad. Ludwing Von Bertalanffy señala que "teoría" no debe entenderse en su sentido restringido, esto es, matemático, sino que la palabra teoría está más cercana, en su definición, a la idea de paradigma de Kuhn en términos de un modelo general para entender la realidad y también para transformarla. Bertalanffy distingue en la filosofía de sistemas una ontología de sistemas, una epistemología de sistemas y una filosofía de valores de sistemas. La ontología se aboca a la definición de un sistema y al entendimiento de cómo están plasmados los sistemas en los distintos niveles del mundo de la observación, la ontología se preocupa de problemas tales como el distinguir un sistema real de un sistema conceptual. Los sistemas reales son, por ejemplo, galaxias, perros, células y átomos. Los sistemas conceptuales son la lógica, las matemáticas, la música y, en general, toda construcción simbólica. (Arnold y Osorio, 2006)
Robert Lilienfeld (1991, pág. 9) plantea que: “En el siglo veinte comenzaron a surgir gran número de disciplinas, las cuales pueden clasificarse bajo el nombre general de pensamiento sistémico”. Señala como ejemplos la filosofía biológica de Ludwing von Bertalanffy y su concepto de sistema abierto; las formulaciones cibernéticas de Norbert Wiener y el trabajo de Ross Ashby sobre las máquinas a las que se atribuyen propiedades de pensar y aprender; la teoría de la información y las comunicaciones basadas en los trabajos de Shanon, Weaver, Cerry y otros; la teoría de juegos de von Neumann y Morgenstern y las técnicas para simular procesos sociales y ambientales por computadora propuestas por Jay Forrester y muchos otros. “Los avances técnicos y científicos en diferentes campos han dado lugar a la formación de nuevas disciplinas, las cuales se institucionalizaron y legitimaron mediante el establecimiento de sociedades académicas, muchas de las cuales han elaborado revista y ofrecido anuarios.” (Lilienfeld, 1991, pág. 10)
Surge una pregunta de partida: ¿por qué se genera este nuevo empuje de la ciencia para abordar el tema general de los sistemas? Una posible respuesta plantea el tema de la complejidad. La complejidad de muchos de los objetos estudiados complica el abordaje sistemático de los mismos, si se utiliza un enfoque analítico clásico. Estudiar cualquier sistema complejo como por ejemplo un estado nacional a partir de una teoría no sistémica, es como pretender interpretar el ordenamiento institucional y jurídico superior de ese país a través de un abordaje en el que analicemos por un lado las instituciones, por otro lado las leyes y por otro la ciudadanía por considerar tres componentes para luego dejar que su funcionamiento más o menos integrado se acepte como un supuesto. Cuando hablamos de "sistema" estamos hablando de una totalidad no de un conjunto de partes estancas cuyo conocimiento se pueden abordar por separado. Esto es, una entidad conformada por un número determinado de partes interdependientes, que influyen unas sobre las otras, conformando la conducta y los resultados de todo el conjunto.
Hay una metáfora interesante que plantea Peter Senge (1992) para abordar el tema sistemas, planteando la conformación de una tormenta y la comprensión que de ella tiene las personas que no son estudiosos de la meteorología. Senge nos recuerda la idea intuitiva de lo que es un sistema con un ilustrativo ejemplo al comienzo de La Quinta Disciplina: "Se espesan las nubes, el cielo se oscurece, las hojas flamean, y sabemos que lloverá. También sabemos que después de la tormenta el agua de desagüe caerá en ríos y lagunas a kilómetros de distancia, y que el cielo estará despejado para mañana. Todos estos acontecimientos están distanciados en el espacio y en el tiempo, pero todos están conectados dentro del mismo patrón. Cada cual influye sobre el resto, y la influencia está habitualmente oculta. Sólo se comprende el sistema de tormenta al contemplar el todo, no cada elemento individual."
¡Que importante sería que, en el marco de un proyecto de estudio y cambio de un sistema complejo, supiéramos realmente qué pasa cuando se "espesan las nubes" o cuando "el cielo se oscurece"! ¡Que útil sería saber que pasará cuando "las hojas flamean" en un módulo crítico de la implantación del sistema computacional que habíamos desarrollado! Curiosamente, a pesar de los muchos indicios que el proyecto nos va aportando soluciones, pocos "sabremos que lloverá" sobre nuestras propias cabezas con suficiente anticipación. Posiblemente en el medio de la tormenta poca importancia tendrá para nosotros que después "el agua de desagüe caerá en ríos y lagunas a kilómetros de distancia". Esta visión aporta un conocimiento mucho más profundo de las causas y las consecuencias de una tormenta. ¿No es acaso eso lo que queremos saber cuando manejamos un proyecto para llevarlo a feliz término, evitando sorpresas desagradables?
El desafío para actuar de manera sistemáticamente inteligente sobre un objeto en relación con otros objetos, va por el lado de considerar el contexto y las circunstancias, y los proyectos como objetos sociales, no son la excepción. Si por ejemplo un proyecto cualquiera está ante problemas urgentes que lo cuestionan porque se trata de una “tormenta institucional” muy fuerte, nadie estará preocupado por saber si "el cielo estará despejado para mañana" porque en el mundo del tiempo real mañana está, la mayor parte de las veces, demasiado lejos. La idea sería poder tener la presencia de ánimo para en el medio de una tormenta poder comprender que: "estos acontecimientos están distanciados en el espacio y en el tiempo, pero todos están conectados dentro del mismo patrón". Como plantea la cita: "Cada cual influye sobre el resto, y la influencia está habitualmente oculta". Y en nuestro ámbito de estudio en las organizaciones que encaran procesos radicales de transformación, eso es seguramente así.
¿Cuántas veces hemos visto una tormenta de gran envergadura que amenaza en el horizonte? Seguramente muchas veces. Sin embargo, pocas veces – apurados por los efectos indeseados de la misma - aprendimos algo profundo al observarla, porque no nos detuvimos a analizarla con la aproximación adecuada y el foco de atención plena que sería necesario. Así posiblemente perdimos la oportunidad única de conocer cosas nuevas sobre aquellos emprendimientos en los que estamos involucrados. La curiosidad y la atención plena son los principios para comprender la realidad. Y el incentivo es llegar a descubrir lo que estando fuertemente presente, muchas veces permanece oculto. El descubrimiento comienza al ver lo que todo el mundo ha visto y ante ello pensar lo que nadie ha pensado todavía sobre el asunto. Sea una tormenta o una organización o un área de proceso. Lo mismo da.
Finalizando (Senge, 1992, pág. 15) reafirma: "Sólo se comprende el sistema de tormenta al contemplar el todo, no cada elemento individual." De igual manera, cuando sustituimos la tormenta por un proyecto de transformación institucional que nos preocupa mucho: sólo se comprende el nuevo sistema productivo o el nuevo producto a lanzar al contemplar el todo, no cada elemento individual considerado de manera estanca. Y por ello, la madre de todos los enfoques metodológicos que utilicemos en la profesión de agentes facilitadores de cambios debería tener presente la importancia de la relación entre componentes, tanto más que los propios componentes en sí mismos. Este es el mensaje que, aún en medio de una tormenta empresaria muy grande, debería tenerse siempre muy presente.































