Nos hemos acostumbrado,a escuchar sobre las infinitas bondades de los dispositivos móviles, tan necesarios, aparentemente, como respirar: que acortan distancias, que son rápidos y eficaces en el proceso comunicativo, que nos sirven para sacar fotos, grabar vídeos, audios, para organizar nuestra vida, nuestro trabajo y nuestro ocio, en definitiva, lo hacen todo.